¡LOVE IS IN THE HAIR!
Londres no era solo un destino; era el escenario de mis sueños. A los 27 años, decidí que el miedo al idioma o a lo desconocido no sería más fuerte que mi pasión. Lograr formar parte de Tony&Guy, una de las firmas más prestigiosas del mundo, fue el momento en que entendí que cuando pones el corazón en lo que haces, la realidad supera a la imaginación. Allí aprendí que la peluquería no es solo técnica, es un lenguaje universal que conecta con la confianza de cada persona. ¡Love is in the hair!